miércoles, 28 de mayo de 2014

Tesón

Desde muy pequeño entendí que, hiciera lo que hiciera, lo haría de manera constante, a base de empeño y, sobre todo, tesón. Parece que puede resultar fácil pero os puedo asegurar que no siempre se está a gusto teniendo que anteponer la obligación a todo lo demás.
Es muy probable que el carácter marque definitivamente la forma que tenemos de enfrentarnos a la vida, empeñada en ponernos a prueba constantemente. La suma cotidiana de nuestras reacciones son las que van a marcar el resultado o, si no, las que van a explicar el que nos encontremos en un punto o en otro.
Cuando comencé a escribir este blog no sabía a dónde me iba a llevar. Simplemente dejé que las ideas fuesen fluyendo sin ser especialmente cauto ni poner demasiadas trabas, es decir, sin autocensurarme salvo en un mínimo de sentido común. Es muy fácil que se nos caliente la lengua (o el teclado) y despellejar a todo ser vivo con el que no estemos de acuerdo. Yo he preferido moderarme en este aspecto para que las ideas que muestro estén claras y no contaminadas por el estado de ánimo enardecido que a veces no podemos remediar.
Así, tacita a tacita, me encuentro con que esta entrada supone la número 250 (doscientas cincuenta, una a una). Ni yo me lo creo, no porque dudara de mi cabezonería, sino por poder dar contenido a cada una de ellas.
En el fondo, el primer beneficiario he sido yo. Quizás, de manera inconsciente, he ido recordando y analizando distintas etapas de mi vida para que me reforzaran sólidamente de cara al futuro. Y digo inconsciente porque el compartirlo para que pudiera servir de estímulo, de salvaguarda o de prevención, sí lo he hecho totalmente consciente. Al final, las experiencias por las que tenemos que pasar son muy similares y, si puedo dejar alguna nota para el que venga detrás que le pueda ayudar, creo que no está mal en esta vorágine de sálvese quien pueda.
He de decir que me han ayudado mucho los comentarios y correos recibidos, tanto que en muchas ocasiones me he emocionado de verdad (y sobre todo, el modelo que a diario me demuestra lo que es tener una voluntad de hierro). No dudo que, si pudiésemos sentar unas bases claras en torno a la enseñanza y desarrollo de la carrera pianística, todo sería mucho más placentero y eliminaríamos tanto sufrimiento estéril. Igual algún día, quién sabe. Sobre todo, educar en la ausencia de miedo inculcando una absoluta seguridad.
En fin, a ver si en las próximas 250 entradas sacamos algunas cosillas más en claro y conseguimos que los pianistas seamos una plaga indestructible.
Gracias.

4 comentarios:

  1. Como diría la madre Teresa de Calcuta: No hay mayor satisfacción que el deber cumplido.
    Un beso,
    Inma

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    1. Sé muy bien que te lo puedes aplicar.
      Un beso fuerte, Alberto.

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  2. Yo no puedo más que darte las gracias, pero en mayúsculas: GRACIAS. Por dedicarnos parte de tu tiempo e ir dando forma a este maravilloso blog. Por compartir vivencias, opiniones y consejos muy valioso. Como amante de la música y estudiante de piano me han servido mucho, aunque se puede aplicar a la vida en general.
    "Sobre todo, educar en la ausencia de miedo inculcando una absoluta seguridad" esto que muchas veces has señalado en anteriores entradas (que he leído todas y cada uno de ellas), no lo había tenido en cuenta hasta ahora (por "absurdo" que pueda parecer) y llevas toda la razón. Por ello, de nuevo gracias y esperemos otras 250 entradas más :)

    Un saludo.

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    1. Muchas, muchas gracias por tu comentario. No sabes lo que me alegra leer algo así, saber que es útil lo que escribo. Si la frase que indicas se extendiese a todos los niveles, seguro que viviríamos mucho mejor.
      Y muchas gracias por leer todas las entradas. Eso también es tesón.
      Mi más cordial saludo, Alberto.

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